Orbitals, el indie que parece un anime

Orbitals, el indie que parece un anime.

Hay juegos que te atrapan por cómo se ven, y otros por cómo se juegan. Orbitals intenta hacer ambas cosas al mismo tiempo, pero sin sentirse exagerado ni pretencioso. Desde el primer vistazo queda claro que hay una intención muy específica detrás: capturar esa sensación de estar viendo un anime clásico, pero con control en las manos.

Desarrollado por el estudio independiente Shapefarm, Orbitals llegó como una exclusiva de Nintendo que poco a poco ha ido generando conversación, más por lo que transmite que por una campaña enorme. Su estilo visual es lo primero que salta: personajes con animación fluida, fondos que parecen ilustraciones hechas a mano y un uso del color muy cuidado que recuerda directamente a series de los 80 y 90. No es solo estética bonita, hay dirección clara.

Pero donde realmente encuentra su identidad es en el juego cooperativo. Orbitals está pensado desde cero para dos personas, sin atajos. Controlas a Maki y Omura, dos niños atrapados en una estación espacial en crisis, y todo el progreso depende de cómo se comuniquen y se coordinen. Cada personaje tiene habilidades distintas, lo que obliga a colaborar de verdad, no solo a compartir pantalla.

Ese enfoque se nota en cómo el juego introduce sus mecánicas. No se trata de repetir lo mismo, sino de ir cambiando constantemente la forma en que interactúan los jugadores. Hay puzzles, exploración y momentos de presión donde la sincronización lo es todo. Se siente más cercano a esas experiencias donde jugar con alguien es el centro, no un añadido.

La historia también va en esa misma línea, tiene ese tono entre inocente y emocional que muchos animes manejaban muy bien: dos personajes jóvenes enfrentándose a algo mucho más grande que ellos, creciendo mientras intentan sobrevivir y entender lo que está pasando. Todo en medio de una tormenta espacial que funciona tanto como amenaza como escenario.

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